El retiro se desarrolló en un ambiente de profunda oración, escucha y vida comunitaria, permitiendo a los participantes renovar su vocación y compromiso con la misión marista. La experiencia comenzó con la celebración de los 103 años de vida del Hermano José, momento cargado de gratitud y fraternidad, que dio paso posteriormente a una visita a Campo Fe, donde se elevó una acción de gracias por la vida y el testimonio de los Hermanos que han precedido el camino de la Provincia.
A lo largo de los días, los participantes pudieron profundizar en las llamadas y orientaciones del Capítulo General, reflexionando de manera personal y comunitaria sobre los desafíos actuales de la vida consagrada y la vocación laical marista, fortaleciendo así la identidad compartida y el sentido de pertenencia a la familia de Champagnat.
De manera especial, se agradece la conducción del retiro al Hermano Isidro Azpeleta, quien acompañó el proceso con dedicación, cercanía y profundidad espiritual, favoreciendo un espacio propicio para el discernimiento y la renovación interior.
Este retiro fue una valiosa oportunidad para reafirmar la comunión entre Hermanos y laicos, y para seguir caminando juntos en fidelidad al carisma marista y al servicio de los niños, niñas y jóvenes, especialmente los más necesitados.